Jutges i diaris

by unixzealot

¡Ay del juez a quien la prensa ha enfilado con sus baterías! Los aspectos negativos de su vida son aireados sin respeto a su intimidad y lo mismo sucede con sus pecados públicos y profesionales, así sean de su primera juventud, ya que aquí no existe la prescripción. Si una sentencia no gusta se informa sobre ella con términos no ya sesgados sino caricaturescos. La enemiga puede venir por razones ideológicas o políticas, dado que los “media” se han autoproclamado definidores teológicos de todos los dogmas[.] […] Con el agravante de que a la gratuidad de la acusación (huelga decir que los periódicos no tienen que razonar sus improperios y con frecuencia se percibe que no han leído siquiera la sentencia) se añade la circunstancia de que la condena se pronuncia sin proceso previo y sin garantía de la víctima. Al juez declarado culpable y expuesto en la picota no se le ha dado la más mínima posibilidad de defenderse o explicarse y en ninguna parte podrá desarrollar públicamente sus razones. […] Los periódicos nada cuentan del juez reconocido en la calle e insultado en público, con hijos que han de dejar de ir a clase, de llamadas y amenazas anónimas. Dios libre a un juez de caer mal a la prensa[.]

Alejandro Nieto, El desgobierno judicial, Trotta 2005, pàgines 147–148.

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