La cesta sin rosas

by unixzealot

La duquesa de la Victoria es una dama sensible y eficaz. En 1922 trabaja al frente de un equipo de enfermeras voluntarias en la guerra de África. Un día recibe una gran cesta llena de rosas, regalo de los legionarios del teniente coronel Franco. En el centro de las flores, dos cabezas de soldados moros cercenadas completan el delicado presente.

Ese mismo año Franco ataca un blocao cercano a Dal Drius con doce voluntarios. A la mañana siguiente, según se pudo leer en “El Correo Gallego” del 20 de abril, Franco y sus voluntarios regresan victoriosos exhibiendo ante la Legión “como trofeos las cabezas ensangrentadas de doce harqueños”.

En 1926, el general Primo de Rivera, dictador de España por la gracia del Rey, visita en Marruecos a un batallón de la Legión de Franco. Los legionarios presentan armas al presidente del Gobierno con cabezas de moros clavados en sus bayonetas.

El tiempo no haría variar en nada a este valeroso militar. Jefe de Estado y dictador de España sólo concebía a sus enemigos, decapitados, con la cabeza política cercenada sobre una cesta. Pero sin rosas.

Luis María Anson. Don Juan. Plaza Janés. Barcelona, 1994 (7a edició). Pg 83. Notes a peu de pàgina omeses.

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